Opinión
El cine en 3D, excusa perfecta para encarecer las entradas. ¿Está justificado?
0El precio de las entradas de cine se ha disparado en los últimos años. La llegada de las tres dimensiones a las salas ha supuesto un impulso para la industria, que ha dejado las entradas de estas películas hasta un 30% más caras de las no precisamente baratas entradas normales. ¿Está justificada esta subida cuando algunas películas ni siquiera están rodadas con calidad 3D?
La organización de consumidores FACUA ha publicado un estudio comparativo en el que aborda los que considera “desproporcionados precios de las entradas de cine para las películas en 3D”. Según sus datos, una entrada de cine para una película en tres dimensiones un día laborable tiene un precio medio de 9,21 euros en España, lo que supone algo más de 2 euros sobre el precio del resto de películas.
Este incremento en el precio ha sido progresivo en los últimos años, aunque las entradas para películas en dos dimensiones han crecido en mayor proporción. Si en diciembre del pasado año una entrada normal costaba 6,52 euros de media, ahora alcanza los 7,08 euros, lo que supone un incremento del 8,6% en cuestión de meses. Por lo que respecta al cine 3D, el precio actual contrasta con los 8,8 euros que costaba hace solo unos meses.
No obstante, el incremento en el precio no es la única queja que sostiene la organización de consumidores, que señala que “muchas de las películas que se exhiben en 3D no han sido rodadas en este formato, sino tratadas a posteriori, lo que supone en numerosas ocasiones una muy inferior calidad del efecto visual de tres dimensiones”. De este modo, en su opinión estamos ante “una auténtica tomadura de pelo a los espectadores”, destacando que es “incluso más atractivo” ver las películas en salas donde no se ofrecen con este efecto.
Por este motivo, FACUA reclama tanto a salas como a estudios de cine y distribuidoras “más claridad al anunciar las películas que se proyectan en 3D para que los consumidores puedan diferenciar las que han sido realizadas directamente con esta tecnología”. Para lo organización, la exhibición de filmes con este efecto pero que no han sido grabadas con tecnología tridimensional “podría llegar a considerarse una publicidad engañosa“, algo a tener muy en cuenta ante el elevado precio de las entradas de cine.
Asimismo, la organización alerta sobre las condiciones de higiene de las gafas para el visionado 3D. FACUA ha pedido a las salas que garanticen que las gafas que prestan a los usuarios sean “correctamente higienizadas para evitar el contagio de enfermedades oculares“, para lo que reclama un mayor control de las autoridades sanitarias de comunidades y ayuntamientos.
¿Es una tomadura de pelo el cine 3D a más de 9 euros si no se ha grabado específicamente con cámaras tridimensionales? ¿Está justificado este precio en caso de haberse grabado con la tecnología adecuada? Estas preguntas se unen a las abiertas en nuestro anterior debate, en el que preguntábamos si el precio de las entradas se debe mantener estable para todas las películas por igual, ante lo cual la opinión
Via adslzone.net
‘The Amazing Spider-Man’, la película
0“La historia no contada”. Con ese eslogan que suena un poco a broma nos llega este viernes uno de los títulos más esperados del año, ‘The Amazing Spider-Man’ (¿por qué no ‘El asombroso Spider-Man’?), el reinicio en 3D de la franquicia del trepamuros. Después de tres exitosas entregas dirigidas por Sam Raimi, se estrena ahora un nuevo enfoque de los orígenes del superhéroe de la Marvel bajo la batuta de Marc Webb, con Andrew Garfield tomando el relevo de Tobey Maguire en el papel de Peter Parker/Spider-Man, un popular personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962. Pasados cinco años de ‘Spider-Man 3’, ¿genera interés la vuelta a la gran pantalla del hombre araña? Eso parece, se dice que logrará grandes cifras, y sinceramente a mí al menos me atrae mucho la propuesta, aunque dudo que llegue a ser tan divertida y espectacular como lo fue ‘Los Vengadores’ (‘The Avengers’), de momento la película más taquillera de 2012.
La historia de ‘The Amazing Spider-Man’
Peter Parker (Andrew Garfield) es un estudiante de secundaria que fue abandonado por sus padres cuando era niño, quedándose a cargo de su tío Ben (Martin Sheen) y su tía May (Sally Field). Como la mayoría de los adolescentes de su edad, Peter trata de averiguar quién es y qué quiere llegar a ser. Peter también está encontrando su camino con su primer amor de secundaria, Gwen Stacy (Emma Stone), y juntos luchan por su amor con compromiso. Cuando Peter descubre un misterioso maletín que perteneció a su padre, comienza la búsqueda para entender la desaparición de sus padres, una búsqueda que le lleva directamente a Oscorp, el laboratorio del Dr. Curt Connors (Rhys Ifans), ex compañero de trabajo de su padre. Mientras Spider-Man se encuentra en plena colisión con el alter-ego de Connors, el Lagarto, Peter hará elecciones que alterarán sus opciones para usar sus poderes y darán forma a un destino que le convertirá en un superhéroe.
El director
Pese a que las dos primeras películas sobre Spider-Man dirigidas por Sam Raimi recibieron el apoyo del público, y todavía están bien consideradas (menos que en su momento pero siguen gustando), la tercera parte provocó tal decepción que en principio parece asequible que Marc Webb, el elegido por Sony para reinventar al hombre araña, deje satisfechos tanto a los fans del carismático superhéroe como a los del cine-espectáculo made in Hollywood. Con no buscar las cosquillas a los primeros introduciendo polémicos cambios (uno de los elementos más criticados de la trilogía de Raimi fue que, tras la mutación, el cuerpo de Peter creara su propias telarañas; en el reboot, como en el cómic, el personaje se fabrica un lanzarredes artificial) y orquestar secuencias repletas de acción y efectos visuales, el éxito parece asegurado. Para ello, el realizador ha contado con un guion de James Vanderbilt (revisado por numerosos profesionales, pero queda Vanderbilt como único acreditado), un gran presupuesto (se dice que supera los 200 millones de dólares) y un elenco lleno de caras conocidas (más abajo os hablo de este apartado).
Con todo, no deja de resultar sorprendente que el estudio haya dejado esta lucrativa franquicia en manos de un director que hasta el momento de su contratación no había demostrado absolutamente ningún talento con el formato blockbuster. Webb debutó en 2009 con la comedia romántica ’500 días juntos’ (‘500 Days of Summer’), y su segundo trabajo es ya el que nos ocupa. Extraño, pero Tim Burton o Christopher Nolan tampoco filmaron ningún gran espectáculo masivo antes de llevar a buen puerto sus respectivas versiones de Batman; claro que esto se notó en las secuencias de acción, como persecuciones o peleas, rodadas torpemente. Podría pasar lo mismo con Webb, pero al igual que en los casos mencionados, creo que podemos confiar en que compensará sus carencias de puesta en escena con sus virtudes trabajando con los actores y logrando el tono adecuado para las escenas en las que el protagonista no esté dando saltos y puñetazos. Curiosamente, el cineasta no ha confirmado que vaya a dirigir ‘The Amazing Spider-Man 2’, que llegará a los cines en mayo de 2014 (ya hay guionistas), por lo que podría haber cambio si finalmente en Sony no quedan contentos con la recaudación.
El reparto
Andrew Garfield es el encargado de dar vida al nuevo Peter Parker, encabezando un interesante elenco donde también encontramos a Emma Stone, Rhys Ifans, Martin Sheen, Sally Field, Denis Leary, Chris Zylka, Campbell Scott, Embeth Davidtz y C. Thomas Howell, entre otros. Garfield no parecía la mejor opción para el papel cuando se reveló que Sony pretendía reiniciar la franquicia y comenzar a contar, de nuevo, la historia de Peter desde su época adolescente, ya que el actor, visto en ‘La red social’ (‘The Social Network’) o ‘Nunca me abandones’ (‘Never Let Me Go’), contaba con 27 años cuando lo ficharon; casualmente, la misma edad que tenía Maguire cuando encarnó al personaje en la primera ‘Spider-Man’. Pero al igual que éste, Garfield puede aparentar ser más joven de lo que es realmente y no desentona demasiado paseando por los pasillos de un instituto. Además, lo fundamental es que su interpretación resulte creíble durante toda la película, no solo como estudiante con las hormonas revueltas, también como héroe. El chico tiene talento, lo hemos podido comprobar en las oportunidades que ha tenido, afán de superación y es un apasionado del cómic, falta ver si es capaz de dar vida al carismático Spider-Man. Yo confío en él.
En un principio se pensó que Emma Stone (rubia natural, no pelirroja como piensa la mayoría) se incorporaba al reparto de ‘The Amazing Spider-Man’ para dar vida a la segunda versión cinematográfica de Mary Jane, previamente encarnada por Kirsten Dunst… pero no. La joven estrella de ‘Rumores y mentiras’ (‘Easy A’) o ‘Crazy, Stupid, Love’ fue contratada para interpretar a una nueva Gwen Stacy, un personaje que ya contó con el no menos atractivo rostro de Bryce Dallas Howard, curiosamente compañera de reparto de Stone en ‘Criadas y señoras (The Help)’. Estoy convencido de que la actriz, que ha demostrado tener mucho desparpajo ante la cámara, cumplirá perfectamente con el papel y quizá el único peligro es que eclipse a Garfield en las escenas donde aparezcan juntos. Tampoco creo que el versátil Rhys Ifans vaya a patinar con su retrato del doctor Curt Connors, rol que también había sido interpretado antes en la gran pantalla, por Dylan Baker. Pero a diferencia de lo que ocurrió con éste, reservado para una cuarta entrega, aquí sí veremos al brutal alter ego de Connors, El Lagarto, uno de los villanos más emblemáticos de la galería de enemigos que ha tenido Spider-Man a lo largo de sus 50 años de historia. Las imágenes vistas hasta ahora no han convencido a los fans pero seguro que en la película los efectos visuales lucen mucho mejor y el personaje resulta más creíble. O eso espero…
Via blogdecine.com
Cary Fukunaga llevará al cine ‘It’ de Stephen King
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Parece que Stephen King vuelve a estar de moda a la hora de hacer películas, y es que si hace nada os comentaba que Tom Holland iba a volver a adaptar una obra suya (y hace unos meses os comenté la futura aparición de una nueva antología basada en relatos suyos), hoy toca comentar que ‘It’, una de sus obras más ambiciosas y valoradas va a dar el salto al cine de la mano de Cary Fukunaga, responsable de la reciente nueva versión de ‘Jane Eyre’.
Imagino que no soy el único que recordará la miniserie televisiva que se hizo a principios de los 90 sobre la novela de King, en la cual sobresalía con fuerza la estupenda actuación de Tim Curry como Pennywise, el monstruoso ser encargado de hacer muy difícil la existencia de los protagonistas y que, como podéis ver en la imagen superior, tendía a caracterizarse con la forma de un siniestro payaso. Para aquellos que no estéis familiarizados con una de las mejores novelas de su autor (la pifia al final, algo habitual en él), comentar que la acción se sitúa en la pequeña localidad de Derry, donde una misteriosa criatura despierta cada 27 años y se come a varios niños antes de volver a hibernar. Un grupo de chavales, que se apodan a sí mismos como el club de los perdedores, está a punto de acabar con él en 1958, pero el monstruo logra huir. Esos chavales van abandonando el pueblo de forma paulatina, pero cuando llega 1985 toca volver para cumplir la promesa que hicieron de acabar con él.
La novela de King es bastante voluminosa (más de 1000 páginas), algo que sin duda ha resultado decisivo a la hora de tomar la decisión de dividir la adaptación cinematográfica en dos entregas. Sé que algunos estaréis temiendo que sea una decisión meramente comercial, pero puedo aseguraros que sería muy complicado hacer una adaptación como dios manda en una película, salvo que la duración de ésta se fuese con facilidad hasta las cuatro horas de metraje. Fukunaga contará con la ayuda deChase Palmer para escribir el guión entre los dos y ofrecer una adaptación que esté a la altura de lo que los muchos fans de la misma exigirán.
Vía | Collider blogdecine.com
Taquilla española | Los Vengadores arrasan
0Llegaron y arrasaron. ‘Los Vengadores’ (‘The Avengers’), la esperada reunión de los superhéroes de Marvel que ha dirigido Joss Whedon, no solo ha logrado el primer puesto en la taquilla española, algo que cabía esperar, sino que se ha convertido en el mejor estreno en lo que llevamos de año, con cinco millones y medio de euros recaudados. Curiosamente, la mejor marca hasta ahora la tenía otra película protagonizada por Robert Downey Jr., ‘Sherlock Holmes: Juego de sombras’ (‘Sherlock Holmes: Game of Shadows’), que alcanzó los 3,19 millones en su primer fin de semana.
El formato 3D (de post-producción, no está filmada en 3D) debe haber ayudado mucho a la recaudación de ‘Los Vengadores’ pero cabe destacar que ya la han visto 745.000 espectadores y su media de pantalla asciende a 7.900 euros (y se supone que a los españoles no nos gustan los superhéroes…); la siguiente, ‘Los Juegos del Hambre’ (‘The Hunger Games’), alcanzó 3.245 por sala. La película de Gary Ross, basada en el best seller de Suzanne Collins, cae al segundo puesto tras perder un 44% de recaudación. Parece claro que debió estrenarse antes, aprovechando el éxito cosechado en la taquilla de EE.UU.
Dos novedades más consiguieron entrar en el top 10 de esta semana. En cuarta posición aparece la española ‘The Pelayos’, con Daniel Brühl, Miguel Ángel Silvestre y Lluís Homar en el reparto. Sony la ha puesto en circulación con 223 copias y el resultado no ha sido bueno, se queda por debajo de las cifras logradas por ‘Grupo 7’ hace un mes; el promedio es de 2.510 euros. ‘La maldición de Rookford’ es el título con el que DeAPlaneta ha distribuido ‘The Awakening’, una de fantasmas y sexualidad reprimida protagonizada por Rebecca Hall y Dominic West. Solo se ha proyectado en 163 cines y el total es flojo: 280.000 euros (1.770€ de media). ¿Alguno de los presentes la ha visto?
PD: Este viernes llegan a nuestras carteleras ‘American Pie: El reencuentro’ (‘American Reunion’), ‘Los diarios del ron’ (‘The Rum Diary’) y ‘Safe’, entre otras. ¿Creéis que alguna podrá con ‘Los Vengadores’?
Datos | Eleconomista, blogdecine.com
The Avengers, la mejor película de superhéroes de la historia
0A tan solo dos días del estreno mundial de The Avengers (Los Vengadores), una de las películas más esperadas y anheladas por millones de fanáticos de los cómics y superhéroes, así como también de críticos quienes no ven con buenos ojos a las adaptaciones cinematográficas de personajes de tiras cómicas, tuvimos la oportunidad de verla y en las siguientes líneas les comentaremos nuestras impresiones de este máximo proyecto de Marvel Studios y que de momento solo pueden ser descrito de la siguiente forma: Épica, la mejor película de superhéroes de la historia.
De entrada, mencionamos el máximo proyecto ambicioso de Marvel Studios debido a la gran cantidad de actores de renombre que se lograron juntar, sincronizando todas sus agendas para hacer realidad el sueño de millones de personas. La cinta cuenta con las participaciones estelares de Samuel L. Jackson como el director de S.H.I.E.L.D. Nick Fury, Robert Downey Jr. como el multimillonario y filántropo Tony Stark / Iron Man, Chris Hemsworth como el legendario dios del trueno Thor, Chris Evans como el primer vengador y patriota Steve Rogers / Captain America, Mark Ruffalo como el imbatible Hulk, a Jeremy Renner, el arquero infalibleHawkeye / Clint Barton, Scarlett Johansson como la hermosa y letal agente Natasha Romanoff / Black Widow, entre otros más.
The Avengers fue dirigida por Joss Whedon quien fue cuestionado para este tan importante papel en la filmación de la película, afortunadamente, Whedon hizo un trabajo excepcional, logrando una película madura, equilibrada, realista, con una historia sólida que a pesar de estar basada en una premisa bastante simple, la amenaza de Loki, quien desea apoderarse del cubo prisma Tesseract y conquistar la tierra, es muy bien llevada a la pantalla por los guinistas Zak Penn y el mismo Whedon, gracias a las muy bien logradas enfrentaciones interpersonales entre los personajes que al final, hacen que sea una película muy balanceada.
Pero con la anterior no queremos decir que la película se centre en los diálogos y se olvide de los efectos especiales, sino que no se recurre al camino fácil de ofrecer puras escenas de acción para impresionar al público. The Avngers conserva su esencia en cada minuto de la película y las batallas entre superhéroes y contra los enemigos harán que tus ojos lloren de la emoción por tan bien elaboradas que se encuentran.
Dentro de las actuaciones, tenemos un papel excepcional de Downey Jr. quien le da esa chispa la película tanto en su interpretación como Tony Stark como cuando se pone la armadura de metal, un Evans que muestra a un Captain America más maduro y en conflicto por la cambios que ha sufrido la tierra y en lo personal un papel excepcional de Mark Ruffalo quien le da una nueva esencia a Hulk, quien opta por un Bruce Banner que acepta su destino fatal de poseer a una bestia indomable en su interior y en vez de sufrir por ello, busca la manera en como evitar desastres. Sin embargo, la participación de Hemsworth se sintió un poco corta, pero de calidad en especialmente cuando se encuentra a su hermano Loki.
Otro de los aspectos importantes, es destacar como los protagonistas muestran esa parte de preocupación personal por sus allegados, en el caso de Tony Stark, veremos la aparición también de Pepper Potts interpretada por la bella Gwyneth Paltrow, la mención de la Dr. Jane Foster (más no participación en la película) quien juega un papel muy importante en la película individual de Thor y por último de la relación que guardan Hawkeye y Black Widow.
Quizás el punto más flojo de la película se encuentre en el aspecto musical, y no por decir que es malo, sino que no contamos con una pieza magistral en un determinado momento de la película que nos marque para siempre, como fue el caso de Inception de Chris Nolan, no obstante el trabajo realizado por Alan Silvestri es excepcional.
The Avengers no es una película cruda como lo que el mismo Chris Nolan nos muestra con Batman The Dark Knight, pero no por ello pierde la calidad de la misma, la cual por decirlo hasta cierto punto, esta enfocada hacia un público infantil-juvenil, quienes disfrutarán de la alianza más reconocida de superhéroes tanto como sus padres cuando lo hicieron mientras leían las historietas.
Sin lugar a dudas, una película obligada para todo aquel que disfrute de ir al cine.
La piratería no va a matar al cine
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Hace unas semanas se anunció a bombo y platillo que el embargo judicial de megaupload poco menos que iba a salvar el cine. Para ello, los medios optaron por informar de una forma completamente sesgada aprovechando el éxito sorpresa de ‘Los descendientes’ en España para decir que los resultados de taquilla habían mejorado de forma sustancial y que a partir de ahora todo iba a ser un camino de rosas. De hecho, hasta recuerdo comentarios sobre lo bien que les había ido a los videoclubs, dando una imagen tan de cuento de hadas que ahora parecía que era la oportunidad de nuestra vida para abrir uno y forrarnos. Soy consciente de que era necesario edulcorar al máximo la realidad para justificar el discutible cierre de megaupload, donde se ha aprovechado hasta límites obscenos la personalidad de su creador para demonizar aún más las descargas ilegales.
La cuestión es que la realidad nos ha ido mostrando que ese presunto fin de semana milagroso fue un mero espejismo, y es que tomar las cifras de recaudación de una semana como elemento de referencia. Por ejemplo, si aceptamos el juego propuesto, las recaudaciones de la semana pasada en España fueron casi un 30% menores que las de la misma semana de 2011, y las estimaciones para ésta aventuran unos ingresos entre un 10 y un 25% menores a los del año pasado. En su momento, mi compañero Juan Luis os preguntó si creíais que el cierre de megaupload era una buena noticia para el mundo del cine, a lo que habría que unir el hecho de que varios servicios de descarga directa han seguido de forma voluntaria los pasos de megaupload para evitar problema con la justicia americana. Ahora la cuestión es ¿se puede intentar ser más inteligente que Internet para imponer tu criterio de lo que es bueno o malo?
Una de las cosas que más repiten los medios es que España es uno de los países que más piratea del mundo, importando poco que esa sea una verdad relativa. Sin embargo, algo tangible que escuchamos muy a menudo son cifras millonarias que se estiman como las pérdidas que la mal llamada piratería (sigue sin ser ilegal compartir por mucho que le pese a algunos acomodados del sector cultural) provoca. Aquí encontramos uno de los principales errores entre los argumentos que se esgrimen, y es que ¿realmente alguien se cree que aquellas personas que ven una película grabada en un cine con una calidad de imagen y sonido discutible van a pagar los cada vez más elevados precios de una entrada de cine? Sé que es de ingenuos pensar justo lo contrario, ya que es impensable la idea de que si se consiguiera la quimera de erradicar la compartición de archivos ni una sola de esas personas que se ha descargado alguna película fuese al cine a verla, a su videoclub más cercano (si es que aún queda alguno no muy lejos de su casa) a alquilarla o incluso, en un alarde de optimismo por mi parte, a comprársela sin tan siquiera haberla visto. Los hay que han dejado de ir al cine para luego comprarse la película directamente en blu-ray cuando salga a la venta, pero son una minoría muy, y perdón por la redundancia, muy minoritaria.
Lo que también se olvida a la hora de hablar del bajón de asistencia a los cines españoles en los últimos años es valorar el servicio que ofrecen. Y es que España es uno de los doce países de los 22 de la Unión Europea en los que cayó la asistencia a las salas de cine durante el pasado 2011, pero también hay otros diez donde aumentó. ¿A qué puede deberse en un contexto generalizado de crisis económico? Yo lo único que conozco con cierta profundidad es la realidad española, y ahí hay muchos problemas que criticar. Empecemos por el hecho de que hay películas que cuentan con una distribución tan limitada que no llegan a muchas ciudades españolas. Recuerdo intentar animar a la gente a ver la estupenda ‘Arrugas’ y que alguien me comentó que no se había estrenado donde vivía y que así le era imposible poder verla de otra forma que no fuese optando por las descargas poco lícitas.
El deterioro de las salas de cine
También leí en su momento varios comentarios sobre gente que quería ver ‘The Artist’, pero su cauteloso estreno hizo que tardase varias semanas en llegar a su lugar de origen, y eso si tan siquiera se ha podido ver allí en algún momento. Sé que existe el cada vez mayor riesgo de que los espectadores luego no respondan como uno quisiera, pero si ya empiezas forzando a no pocas personas a tener que buscar en Internet para poder ver lo que quieren, lo que vas a acabar consiguiendo es acabar creando un hábito de consumo. Hay que tener también en cuenta que no pocas películas llegan a España con meses o años de diferencia respecto a su estreno en su país de original. De hecho, las hay que ni tan siquiera llegan a tener distribución en nuestro país. ¿Cuál es la salida que les queda a unos espectadores que encima, en varios casos, ni siquiera pueden estar seguros de que vaya a llegar a estrenarse donde ellos viven? Luego vienen las quejas (o los anuncios antipiratería como los que parodia el vídeo de más arriba) sobre que eso es algo que se extiende y hay quien prefiere hacerlo en (casi) todos los casos. No creo que esa deba ser la salida, pero visto lo visto tampoco puedo pensar que sean unos criminales cuando luego personas como Francisco Camps son declaradas inocentes por la justicia de este país de risa para muchas cosas que es España.
Personalmente, y espero que nadie vengan con el calificativo de snob por lo que voy a decir, prefiero el ver una película en versión original a tener que verla doblada. Eso no me libra de tener que acabar viendo alguna película así, pero la realidad es que intento obviar de forma consistente aquellas cintas que llegan a España, pero lo hacen sin una triste copia en versión original para saciar a los espectadores que queremos verlas así. Valga por ejemplo el caso de la reciente ‘Los Muppets’, para cuyo estreno se nos ha negado esa opción. Tampoco me olvido del hecho de que hay muy pocas ciudades en España en las que se puedan ver películas en versión original de forma regularizada, y es que aún recuerdo cuando vivía en Bilbao que el hecho de que estrenasen en su día ‘Buenos noches, y buena suerte’ en versión original me pareció poco menos que un acontecimiento. No voy a entrar a valorar la cultura del doblaje en nuestro país, pero su imposición a la hora de ver una película pagando me parece otro de los lugares por los que se van perdiendo espectadores.
Sin embargo, creo que, dejando de lado la delicada situación económica de muchos, el hecho de que se esté perdiendo la idea de ir al cine como algo especial es el gran culpable de todo esto. Me niego a demonizar la proliferación de las multisalas de centro comercial, pero sí que me gusta bastante poco el hecho de que esto esté vulgarizando la experiencia de ver una película en pantalla grande. ¿Para qué voy a ir al cine si por quejarme de que otra persona esté haciendo ruidos con su móvil puedo ganarme casi una paliza cuando se vuelvan a encender las luces tras la aparición de los créditos finales? Pues bien, eso fue lo que nos pasó a mi mejor amigo y a mí cuando fuimos a ver ‘Tensión sexual no resuelta’ a unos cines de este tipo. Además, esto ha ido provocando a lo largo de los últimos años el cierre de multitud de cines de los de toda la vida, es decir, salas enormes y auténtica sensación de estar viviendo una experiencia por la que merezca la pena dejarte tus euros.
Ese es un hueco que algunos están intentando rellenar con iniciativas como la Phenomena Experience, pero recurriendo a la nostalgia de títulos míticos del pasado. ¿Se os ocurren muchas películas de los últimos años que realmente hayan alcanzado un estatus suficiente como para que sean las merecedoras de formar parte de algo así en unos 20 años? A mí me vienen a la mente muchas cintas buenísimas de los últimos años, pero muy pocas que hayan generado un culto especial en su exhibición en salas. Acudir al cine se ha mecanizado al mismo tiempo que se ha encarecido de forma exagerada. ¿Es más barato que en otros países? De nada sirve tomar el dato que interesa (precios), pero sin dar ninguna importancia a otros factores igual de importantes (salarios). Los lectores que vivan en Madrid recordarán la reciente campaña del metro de Madrid que ha buscado hacer algo así para que el precio del billete de metro parezca muy barato en comparación con otros metros europeos. Obviamente, las pintadas recordando el salario mínimo de esos otros países no tardaron en llegar.
Hay otros problemas añadidos a la proliferación de las multisalas de centro comercial, y es que no es raro tener que ver películas con una calidad de imagen mejorable porque no ajustan suficientemente bien el enfoque de la imagen, absurdeces como verlas con la luz encendida y que ésta se apague cuando aparezcan los créditos finales o auténticos timos que provocan un cabreo de impresión. En mi caso, recuerdo el caso de ‘Casino royale’, en la cual hubo un par de cortes de luz que nos dejaron durante un rato esperando. Es lógico que si hay un problema, pues se para y la película ya continuará cuando se arregle, pero no que timen al espectador y le escamoteen una parte importante del final. ¿Por qué digo esto? Pues porque el segundo corte coincidió con el tramo final, pero al volver la luz se habían zampado aproximadamente diez de los once últimos minutos. Encima, al ir a reclamar se inventaron que había habido una tormenta (mentira, el cielo estaba totalmente despejado) para lavarse las manos. Lo peor de todo es que apenas cuatro personas reclamamos por lo sucedido y, obviamente, nuestra queja no obtuvo respuesta alguna. Mientras tanto, yo tuve que esperar varios meses a que un amigo me dejase la película en dvd para rellenar esa pequeña laguna argumental.
Las opciones legales
Sé que habrá quien me salte que ahora hay varios servicios online legales que vienen a llenar ese hueco para los que no están muy por la labor de ir al cine y encontrarse con alguna situación esperpéntica, pero lo que hay no me sirve. Sé que sería muy fácil dejarlo así, pero valoremos los principales servicios que tenemos en España: Filmin, Wuaki, Youzee y Voddler. La primera, de largo la mejor, está consiguiendo ser una referencia en cuanto a catálogo de cine independiente, pero el problema es que un servicio así debería dar respuesta a las necesidades de todo tipo de espectador. Además, los tres euros que tienden a costar las películas más relevantes son un precio bastante elevado. Sí que cuentan con una tarifa plana mensual (y si optas por la suscripción anual te sale a algo menos de diez euros el mes), pero el detalle de incluir tres estrenos mensuales se queda un poco corto. Aquí podéis encontrar un análisis más pormenorizado, pero lo cierto es que la única pega grave que se le puede poner es que prescinda del cine más comercial, pero es algo preestablecido, y no una sorpresa negativa.
La cosa se degrada cuando nos ponemos con Wuaki, donde el precio de los títulos de estreno sube hasta los 4 euros, aunque a cambio sí tenemos acceso a títulos con un componente comercial más marcado. Por ejemplo, podemos encontrar la última entrega de ‘Transformers’, pero ¿por qué no está disponible en alta definición, y por qué no hay subtítulos con los que poder verla si optas por el visionado en versión original? Wuaki también da la opción de adquirir algunos títulos, pero a precios absurdamente altos: Es de agradecer que cuenten con un estreno reciente del mercado doméstico como ‘Crazy, stupid, love’, una de las mejores películas de 2011, y que puedas adquirirla directamente para poder verla cuantas veces quieras, pero los 14 euros que tienes que pagar son un completo disparate cuando por poco más puedes tener la película en formato físico. Por no hablar del hecho de que estamos en plena época de rebajas, con lo que podrías adquirirla así incluso a un precio inferior al que ofrece wuaki. Y recordad, sin alta definición, sin subtítulos y encima con audio sólo disponible en estéreo.
Sobre Youzee y Voddler lo cierto es que prácticamente sólo se me ocurren pegas. La primera, a la que aún está restringido el acceso, cuenta con un catálogo un tanto desolador, pero se le ven buenas intenciones como la cuota mensual de tarifa plana a un precio asequible (aunque también mantiene el pago individual por títulos más recientes), así que mejor esperar un poco más antes de empezar a criticarla sin rubor. Sin embargo, con Voddler parece que hayan querido hacer mal las cosas aposta: El catálogo es muy escaso y apenas aparecen títulos de dos o tres productoras. Los títulos de pago oscilan entre los dos euros y medio y loa cuatro, pero mejor espera sentado si quieres encontrar suficientes películas que te interesen. Además, requiere la instalación de un molesto programilla que a mí sólo me ha traído quebraderos de cabeza, dificultándome de forma considerable el poder ver alguno de sus títulos, ya que, eso sí, también ofrecen varias películas de forma gratuita.
La llegada de Netflix a España era algo que parecía iba a poner punto y final a este problema, pero su cancelación de forma indefinida invita a un pesimismo total. Es obvio que hay muchos intereses detrás, en especial de aquellos que quieren mantener sus privilegios, pero el mundo parece que no aprende de sus errores. Basta sólo con recordar el caso de la industria discográfica y su estéril batalla contra Internet. Sí, lograron cargarse Napster, ¿pero les sirvió realmente para algo? Al cine puede acabar pasándole lo mismo si no aceptan que el espectador ya no está obligado a aceptar lo que quieran imponerle. Internet por encima de todo es un reducto de libertad que muchos quieren cargarse o adaptar a sus intereses, pero eso no es algo que parezca que puedan lograr.
Conclusiones
Sé que faltan varios temas que tratar en todo lo relacionado con la piratería (tendría que escribir una serie de artículos al respecto y no es plan), como el hecho de que cargarse la descarga directa no va a servir de nada cuando hay varias alternativas. Sin embargo, uno ya está cansando de ver cómo quieren hacer creer a la gente que la piratería va a acabar asesinando al cine, cuando la realidad es que es que son los responsables de vendernos las películas los que están fallando estrepitosamente a la hora de querer vendernos lo especial que es ir a una sala a ver los últimos estrenos. Esa magia especial va camino de perderse para siempre, y ahí la culpa no la tiene la piratería, sino el ansia por unos mayores beneficios. Y es que les está saliendo el tiro por la culata, pero es mejor echar las culpas al demonio de la piratería personalizándolo en el dueño de megaupload. Todo menos admitir responsabilidades, como los políticos. Eso sí, la proliferación del todo gratis es insostenible, pero que ofrezcan alternativas más realistas si no quieren perder la batalla. Mejor algo que nada, ¿verdad? Y es que la piratería no va a matar al cine, pero sí que puede asesinarlo la escasa capacidad de respuesta provocada por la avaricia ante un cambio inevitable.. A fin de cuentas siempre será mejor llevarse algo que irse a la porra intentando conseguir lo mismo que antaño.
Via blogdecine.com
‘Promoción fantasma’, John Hughes a la española
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La mala fama del cine español entre un amplio sector del público es algo que resulta innegable. No importa que varias de las mejores películas del año pasado saliesen de nuestro país, ni tampoco que no pocos directores tengan que emigrar para poder acometer proyectos de suficiente envergadura, siendo entonces cuando gozan del favor de esa parte del público que seguramente cuchicheará en el cine sobre si no hubiese sido mejor meterse a ver otra película cuando lean el nombre del director en los créditos iniciales. Eso sí, parte de razón no les falta, ya que en España predominan dos tipos de producciones: Los dramas sobre temática social y las comedias que tienden a ser una mera derivación del humor que triunfa en determinadas teleseries (¿Y quién va a pagar por ver un clon a menudo mal hecho de lo que puede ver gratis en televisión cada semana?). Pobres ejes sobre los que vertebrar una industria tan importante como la cinematográfica.
El estreno hace unos años de ‘Spanish movie’ vino a llenar un hueco en la cinematografía española: El cine de parodias. Entrar a valorar la calidad de la propuesta ya es algo que depende sobremanera de lo gracioso que cada uno encontrase la sucesión de gags que aparecían en pantalla, pero es indudable que era un producto muy superior a la abrumadora mayoría de cintas americanas con la apostilla de ‘movie’ que fueron surgiendo tras la llegada de ‘Scary movie’. Además, fue un notable éxito económico, pero se quedó como un pequeño islote que nadie quiso (o pudo) continuar. ¿Tan difícil era hacer una secuela o parodiar algo alejado de nuestro cine? Por dar ideas, alguien debería hacer algún día un ‘Hitchcock movie’, pero tomando más como base el humor de ‘Un cadáver a los postres’ (aún hoy la mejor película paródica de la historia) que en lo que ha acabado degenerando este subgénero.
Además, ‘Spanish movie’ supuso el debut en la dirección de Javier Ruiz Caldera, el cual parece ser que no se dejó tentar por la hipotética idea de un ‘Spanish movie 2’ (aunque no sé si ese proyecto tan siquiera llegó a existir) y aprovechó su éxito para sacar adelante otro rara avis en nuestro cine: Una cinta que toma como base las producciones adolescentes de John Hughes de los años 80, pero acercándolas a lo español, es decir, rellenar otro hueco en el cine que se hace en nuestro país. Sólo por eso ya se merece un aplauso, pero no por ello hay que lanzar las campanas al vuelo y hablar de una nueva genialidad de nuestro cine, algo muy habitual a poco que una cinta española destaque un poco. La cuestión es, ¿está ‘Promoción fantasma’ a la altura de su prometedora propuesta inicial?
El problema (y también la fuente de sus mayores aciertos) realmente grave de ‘Spanish movie’ era la irregularidad del guión firmado por Paco Cabezas, el cual combinaba algunas bromas geniales como otros apuntes que rozaban la vergüenza ajena. Era de esperar que con el cambio de guionista se consiguiese un resultado más homogéneo, y lo cierto es que ese es uno de los principales puntos fuertes de ‘Promoción fantasma’. Es de esperar que muchos temáis que la película se limite a canibalizar a sus referentes y que los homenajes en realidad sean poco menos que un plago encubierto, pero ese es un miedo que no se justifica. Y es que Cristóbal Garrido y Adolfo Valor han conseguido equilibrar el homenaje a John Hughes (y a otras películas que no mencionaré por eso del factor sorpresa) con la necesidad de crear algo con identidad propia.
Eso sí, por el camino se cometen algunos excesos que ocasionalmente consiguen su objetivo de provocar la risa del espectador, pero en otros rozan un mal gusto que hiere a una propuesta que, sin ser brillante, es muy disfrutable. Son esas situaciones en las que más se deja ver el país de origen de la película, y es que el humor español ha tendido, con honrosas excepciones, a una mezcla entre el mal gusto y lo excesivo en los últimos tiempos. En cambio, cuando el guión confía más en sus referentes americanos se consigue un humor más blanco, quizá menos proclive a la carcajada, pero más atemporal y que se puede seguir disfrutando por igual sin necesidad de estar esclavizados por la sorpresa inicial, algo de lo que tiende a depender mucho el humor basado en los excesos.
Por su parte, la puesta en escena de Ruiz Caldera se centra en potenciar las virtudes del libreto, siendo especialmente inspirada la escena inicial en la cual se combina la nostalgia ochentera con el humor, y al mismo tiempo es una estupenda introducción para dar a conocer al espectador el hecho de que nuestro protagonista puede ver a los muertos. En el resto del metraje, la labor de dirección funciona mejor cuando hacen acto de presencia los homenajes o los apuntes que retrotraen al espectador a épocas pasadas. En lo demás, su labor oscila entre la corrección y la sensación de que otros muchos directores podrían igualar lo que él hace.
Uno de las claves de la función era encontrar unos actores que se adecuase al tono del relato, y es ahí donde es muy de agradecer la elección de Raúl Arévalo para encabezar el reparto, ya que él ya había demostrado su capacidad para conseguir un secundario memorable en ‘Primos’, y aquí le toca demostrar tanto que sabe ser la cabeza visible de una película, como que su comicidad también se puede encauzar de una forma más desapercibida. Y es que su Modesto es un hombre apocado que vive obsesionado con el hecho de que ser capaz de ver a los muertos es una enfermedad que le ha destrozado la vida, y por ello está constantemente bajo los efectos de una medicación que le impide desarrollar con normalidad su trabajo como profesor. Sin embargo, la oportunidad de ayudar a alguien, y al mismo tiempo descubrir un amor que le ha sido esquivo permiten que su carácter introvertido quede ligeramente atrás. El director de ‘Promoción fantasma’ comentó que querían crear en él un equivalente español a Michael J. Fox, y eso es algo que no se termina de ver en pantalla, pero sí que surge un híbrido que resulta cercano al espectador, tiene encanto y sostiene perfectamente el peso que tiene que soportar. Arévalo da así un paso más en su necesario ascenso para convertirse en una de las principales estrellas del cine español.
Otra de las claves era la capacidad para encontrar entre los rostros jóvenes de nuestro cine a cinco personas que encajasen en los estereotipos ochenteros que representan los cinco fantasmas: Macarrilla, ligón (éste es el que tiene un componente americano más marcado, en especial por su vestimenta, la cual parece propia del típico capitán del equipo de fútbol que tanto se ha visto en el cine), fiestero, empollona y la chica algo ligera de cascos (y embarazada ya en su adolescencia). Para ello se ha optado por fichar a actores más conocidos por sus apariciones televisivas como Alex Maruny, Jaime Olías, Javier Bódalo, Anna Castillo y Andrea Duro. Sería injusto destacar tanto para bien como mal a alguno de ellos, ya que todos tendemos a identificarnos más con un rol u otro según lo que cada uno fue en el instituto, pero los cinco salvan bien la papeleta, teniendo todos su particular momento de gloria.
La guinda del pastel la ponen los secundarios, los cuales funcionan a modo de contrapunto cada uno en una materia distinta: Carlos Areces el padre resabido que pone constantes trabas a la directora,Joaquín Reyes el terapeuta excéntrico, Silvia Abril la chalada secretaria del instituto, etc. Todos aportan su granito de arena para redondear un poco más el resultado final. Si acaso conviene apuntar que la trama de amor fantasmal protagonizada por Aura Garrido (que ya era el eslabón más débil en la estupenda miniserie ‘Crematorio’) no termina de cuajar, ya que se entremezclan momentos inspirados con otros en los que estás deseando que pasen a otra cosa. A cambio, es de agradecer que Alexandra Jiménez vaya asentando poco a poco su carrera cinematográfica, ya que su peculiar directora de colegio adicta a comer guarrerías transmite una proximidad que hace entender al espectador el motivo del desafío que acepta el protagonista.
En definitiva, ‘Promoción fantasma’ es una comedia de instituto que no cae en el error habitual de querer trasladar el humor habitual de las teleseries españolas, sino que opta por tomar como referente las producciones de John Hughes de los años ochenta, a las cuales referencia sin cortarse lo más mínimo. Posible plagio dirán algunos, pero lo cierto es que es prácticamente imposible innovar dentro del cine, con lo cual sólo nos queda hacer una combinación de elementos ya vistos. La cuestión es hacerlo bien o mal, y ‘Promoción fantasma’ está, con algunos peros, dentro del primer grupo. Vamos,un simpático divertimento.
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‘Sherlock Holmes: Juego de sombras’, no es el único, ni genial
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Sherlock Holmes es uno de los personajes de ficción que más veces se han llevado al cine (o la televisión). Ha habido adaptaciones para todos los gustos, siendo la serie de películas protagonizadas por Basil Rathbone a finales de los años 30 y los 40 del siglo pasado las que aún persisten como las más prestigiosas. Posteriormente aparecieron muchas películas que optaban por la fidelidad a la hora de adaptar al cine al personaje creado por Arthur Conan Doyle, siendo la excepcional ‘La vida privada de Sherlock Holmes’ quizá el mejor acercamiento cinematográfico a la figura del famoso detective.
También se intentó cruzar su camino con casos reales y enfrentarlo a Jack el destripador (‘Estudio de terror’), Disney realizó su versión apócrifa (la muy recomendable ‘Basil, el ratón superdetective’) y también hubo acercamientos cómicos como ‘Sin pistas’, la cual fabula con la idea de que Watson, tras el notable éxito de sus novelas, tuviera que contratar a un actor para hacerlo pasar por el auténtico Sherlock Holmes e investigar un caso. Y además, en los años 80 se hizo una versión televisiva protagonizada por Jeremy Brett que goza del favor de la mayoría de los seguidores del personaje.
y es que el cine exprimió al máximo las posibilidades que ofrecía este detective decimonómico, tanto que en este siglo XXI no terminaba de aparecer ninguna versión que consiguiera destacar, pero todo eso cambió con el estreno de ‘Sherlock Holmes’, la singular versión dirigida por Guy Ritchie en la que se intentaba respetar ciertos elementos clásicos, pero introduciendo aspectos modernos para así poder venderla como un blockbuster convencional. El resultado molestó a algunos, pero yo me sitúo en el bando de los que gozaron con un buen entretenimiento que me pilló por sorpresa, ya que esperaba una gran pifia que terminase de matar el interés cinematográfico del personaje. Además, la BBCestrenó una nueva serie de televisión poco después que fue muy bien recibida, dándose la casualidad de que prácticamente han coincidido en el tiempo los estrenos de ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’ y el de la segunda temporada de ‘Sherlock’.
Hay un problema bastante usual a la hora de afrontar las secuelas de algunos grandes éxitos de taquilla, y es que no saben qué hacer exactamente. ¿Apostar por hacer lo mismo y que la gente los critique por repetitivos o intentar algo diferente? Soy consciente de que lo segundo suena a ideal y el hecho de que se contratase a Michele y Kieran Mulroney, los guionistas de ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’, varios meses antes del estreno de la primera parte hacía pensar en que se habían tomado en ese serio este apartado, pero la realidad es bien distinta: Sí que la historia intenta ser algo más oscura, pero fracasa por su cobardía a la hora de llevarlo a cabo. Y es que hay un par de momentos dramáticos en la película que podían haber marcado la totalidad, pero el primero pronto es olvidado (algo incomprensible dada la importancia del mismo) y en el segundo se echan atrás en cuestión de un par de minutos. Vamos, un guión cobarde.
El resto del guión se debate entre ser demasiado explicativos en algunos aspectos del misterio que envuelve a Moriarty y en otros tener bastante perdidos al espectador para luego no ofrecer nada que sirve de compensación al llegar al final. Lo demás no es un más que un ejemplo de guión de un blockbuster sin identidad propia (hay mucho del tradicional viaje del héroe en su estructura), que no sabe muy bien cuál es su objetivo y que se limita a poner que pasan muchas cosas (algunas de ellas aún logran ser entretenidas, pero otras no) para así despistarnos de un misterio de chichinabo que nunca logra atrapar el interés del espectador, algo a lo que tampoco ayuda el abuso de los flashbacks para explicarnos giros sorpresivos de guión que por sí mismos no tenían ningún tipo de sentido. Vamos, un guión cobarde y tramposo.
Una de las cosas que más me gustaron de ‘Sherlock Holmes’ fue el trabajo de Guy Ritchie en la dirección, ya que supo imprimir cierta modernidad al relato sin que se convirtiese en un festival de excesos. Me viene a la mente su forma de representar el ingenio del protagonista a la hora de enfrentarse a una pelea mediante la cámara lenta. Me agradó especialmente que no se usase de forma descontrolada, pero se ve que a Ritchie se le infló el ego tras oír comentarios de este tipo y ha optado por añadir un montón de momentos de este estilo en la secuela, y también de meter la cámara lenta en una persecución que acaba siendo mortalmente cansina por culpa de la sobreutilización de este recurso. Por lo demás, la puesta en escena transmite sensación de monotonía, de no saber cómo sorprender al espectador y limitarse a hacer lo mismo, aunque aún es peor lo que sucede en la banda sonora: Hans Zimmer realizó un trabajo magistral en ‘Sherlock Holmes’ dando una sonoridad peculiar a la película, pero aquí sólo funcionan los momentos en los que se reutilizan temas, mientras que el resto carecen de la fuerza necesaria para potenciar lo que está sucediendo. Una pena.
Y lo peor de todo es que la televisiva ‘Sherlock’ sí ha sabido demostrar en su segunda temporada que se pueden tomar decisiones de guión cuestionables (el arranque y el desenlace del primer episodio), pero ofrecer un entretenimiento de mucho nivel manteniendo un estilo similar (sigue sin cansar la sencilla forma que tienen de mostrar visualmente la capacidad deductiva de Holmes), pero añadiendo cosas (Sherlock Holmes ya es conocido públicamente por el blog que tiene Watson) y sabiendo utilizar a sus personajes. Sé que las comparaciones son odiosas, pero película y serie han dejado de ser complementarias y una se ha alzado como clara vencedora en este duelo particular.
El reparto de ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’
Robert Downey Jr. es un ejemplo de carisma hecho persona, sobre todo en este resurgimiento artístico por el que pasa tras el estreno de la muy estimable ‘Kiss Kiss Bang Bang’. No obstante, eso no es siempre suficiente para liderar una película de estas características, y es curioso, porque con‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’ pasa algo parecido que con ‘Iron Man 2’: El protagonista quiere evolucionar pero no termina de decidirse abiertamente a ello, y esa tierra de nadie reduce mucho su atractivo. Mientras que en ‘Iron Man 2’ dio cierta pena su ridícula forma de retratar la etapa alcohólica de Tony Stark, en ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’ no consiguen transmitirnos el ejercicio extra de inteligencia que requiere la amenaza a la que se enfrenta. Tan pronto llega un pequeño momento de seriedad como Sherlock se convierte en una especie de Mortadelo con disfraces más extravagantes que efectivos en la mayoría de los casos. Eso sí, decir que Downey Jr. está mal sería mentir, pero muestra un magnetismo mucho menor que en la primera entrega, y sólo alguna pequeña gracia ocasional consigue recordarnos al Sherlock Holmes con el que consiguió encandilarnos.
El resto de actores que repiten también se ven afectados por la clara inferioridad en todos los niveles de esta secuela: Jude Law pasa de ser un perfecto contrapunto a Holmes y de mostrar mucha química con Downey Jr. a ser un personaje accesario, cuya presencia parece surgir más por la necesidad de tener a Watson en el relato que porque realmente vaya a aportarnos algo. Ojo, la actuación de Law es muy respetable y sigue siendo un buen Watson, pero la forma de ser utilizado en la película desluce mucho su trabajo. Peor aún es el caso de Rachel McAdams, cuya presencia está muy desaprovechada y carece de la oportunidad de dar a su Irene Adler la importancia que requería. Aquí vuelve a proceder hacer una comparación con el inicio de la segunda temporada de ‘Sherlock’, ya que también se introduce a ese personaje modernizándolo, es decir, convirtiendo a Adler en una especie de dominatrix que consigue fascinar al protagonista por sus métodos, y no la poco más que una chica descarada que es la Adler de McAdams. Soy consciente de que también repite Kelly Reillycomo la prometida de Watson, pero no me aportaba nada en ‘Sherlock Holmes’ y tampoco lo hace en la secuela. Ahí no hay cambios.
Tampoco puedo decir nada especialmente bueno de las nuevas incorporaciones: Esperaba queJared Harris fuese un buen Moriarty y aquí la película superase a la serie (el Moriarty de ‘Sherlock’me resulta un pelin excesivo), pero no tiene los suficientes minutos en pantalla como para que realmente nos creamos la genial maldad inherente al personaje. Una lástima, ya que sus primeras apariciones sí lo presagiaban. Sin embargo, Harris es el que sale mejor parado de entre los nuevos: No sé muy bien los motivos que llevaron a aceptar a Noomi Rapace aparecer en la película. Bueno, miento, el dinero, porque su personaje es la cosa más anodina del mundo, ya que más que una acompañante de Sherlock y Watson en su intento de vencer a Moriarty es un bulto para que un personaje femenino tenga cierta presencia en el relato. No obstante, mi mayor decepción fue el Mycroft al que da vida un Stephen Fry al que me cuesta recordar un trabajo tan desacertado como éste. Y es que Mycroft no es un equivalente en genialidad a su hermano Sherlock, sino un alivio cómico que nunca hace gracia (especialmente horrible su escena más natural) y que tampoco nos aporta nada destacable.
En definitiva, ‘Sherlock Holmes: Juego de Sombras’ es una experiencia insatisfactoria que falla estrepitosamente como relato de misterio y que como mero divertimento llega a hacerse pesado en varios momentos. Guy Ritchie ha optado por potenciar en exceso algunos elementos que quedaban muy bien en la primera entrega y que aquí acaban rayando al espectador. Además, las principales adiciones al reparto resultan fallidas y los personajes que ya conocíamos pierden carisma y química entre ellos. No es un desastre de película, pero sí una cinta mediocre bastante por debajo de su predecesora. Es una pena que no se molestasen en tener un guión un poco más trabajado y prefiriesen un éxito fácil que no creo se repita si vuelven a ser tan descuidados en la tercera entrega. Os recomiendo que mejor veáis ‘Sherlock’ y olvidéis la existencia de esta prescindible película.
Via blogdecine.com
Huelga de cines para reivindicar mejores sueldos y condiciones
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El último sector de la industria del cine, el de los exhibidores, es decir, las salas de cine, está planteando convocar una huelga en Madrid los días 18 y 19 de noviembre, así como el 3 y el 23 de diciembre. Han buscado algunos de los días en los que se acumulan los mayores ingresosde taquilla: los dos de diciembre son el previo a un largo puente madrileño y el previo a las vacaciones navideñas. El sector que trabaja con un paso justo anterior, el de la distribución, está calculando reposicionar sus estrenos más importantes, que se habían reservado para fechas tan señaladas, para evitar quedarse a las puertas. Sin embargo, antes de dar un paso que acarrearía tanto trajín –cambiar fechas de estreno en toda la publicidad y envíos a prensa–, tendrán que estar seguros de que la huelga se va a llevar a cabo y de que no habrá antes un acuerdo. Para saber el resultado, habrá que estar pendientes de una concentración que se ha convocado esta mañana a las 11.30 ante el Ministerio de Cultura.
Las reivindicaciones de los sindicatos son llevar a buen término las negociación del Convenio Colectivo con la patronal, que lleva pendiente desde marzo. Según Comisiones Obrera, los sueldos de un sector que afecta a 2.800 trabajadores en Madrid son inferiores a los de Barcelona y la precariedad del sector “repercute en la calidad del servicio al espectador” al que “cada vez le cuesta más pagar los 8 euros de entrada para encontrarse una atención deficiente provocada por la falta de personal en los diferentes puestos de trabajo”. Además, han sufrido mayores reducciones de plantillaque sus colegas catalanes. Cristina Alonso, portavoz de UGT Madrid, resalta que “el mismo que te corta la entrada es el que limpia la sala […]cines que antes tenían siete operadores [proyeccionistas], ahora se están quedando con dos. Y son puestos de trabajo que se están destruyendo” debido a la digitalización de los proyectores.
Algunas de las películas previstas para ser estrenadas en alguna de estas cuatro fechas son ‘La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 1’, ‘Un dios salvaje’ o ‘Asesinos de élite’, entre otras, en noviembre. ‘Fuga de cerebros 2’, ‘Acero puro’ o ‘Jane Eyre’ el primer fin de semana de diciembre y ‘El topo’, ‘Immortals’ o ‘El rey león 3D’ la tarde que comienzan las vacaciones escolares de Navidad.
Vía | El País. blogdecine.com
‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’, arma de entretenimiento masivo
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Desde el pasado viernes está en nuestras carteleras ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’(‘The Adventures of Tintin’), la esperada adaptación de la obra de Hergé llevada a cabo por Steven Spielberg. Cuenta el célebre realizador estadounidense que tras estrenar ‘En busca del arca perdida’ (‘Raiders and the Lost Ark’, 1981), la crítica francesa enlazaba su película con las aventuras de Tintín.Spielberg no había oído nunca ese nombre (a pesar de ser muy popular en Europa), se puso al día enseguida, quedó cautivado, y tuvo la intención de hacer una película basada en las aventuras creadas por el artista belga. Consiguió los derechos, pero no encontró la manera de trasladar con justicia la magia de las viñetas de Hergé al cine. Unas dos décadas después, Peter Jackson, también admirador del personaje, convence a Spielberg de que la mejor manera de trasladar el cómic a la gran pantalla es con la tecnología de la captura del movimiento (o de la interpretación, que suena mejor); tras una visita al set donde James Cameron planifica el rodaje en 3D de ‘Avatar’, los realizadores deciden que ha llegado la hora del nuevo Tintín. Diversos contratiempos y desacuerdos económicos (los directores exigieron el 30% de las ganancias) retrasaron la producción, pero por el momento la operación es un éxito y ya se habla de la segunda parte, a la espera de que llegue a los cines de EE.UU., donde el personaje no es tan conocido.
Yo he sido fan de Tintín. Lo heredé de mi padre, que me compró todos los volúmenes editados con la esperanza de que me engancharan tanto como a él; así fue, recuerdo que no me cansaba de leerlos, en especial las aventuras que se inician en ‘Los cigarros del faraón’ (cuyo desenlace se encuentra en ‘El loto azul’) y ‘Las siete bolas de cristal’ (concluye en ‘El templo del Sol’). Y en algún momento, creo que al llegar al instituto, dejé a un lado mi colección de Tintín, hoy un adorno en la estantería de mi dormitorio como tantos otros tebeos (‘Mortadelo y Filemón’, ‘Astérix’, ‘Spider-Man’…). Recuerdo más o menos algunas historias, situaciones sueltas, pero lo que no se me olvida es la emoción de abrir un cómic protagonizado por el intrépido reportero creado por Hergé, de adentrarme en un estimulante relato lleno de intriga, acción y humor. Los ingredientes están en la película que ha dirigidoSpielberg. Solo que en lugar de realizar una travesía en un sencillo y elegante velero, uno sube a bordo de un gigantesco trasatlántico de última generación. Impresionante, a su manera. Es un lujosoblockbuster animado que pretende asombrar con cada plano, lo que puede provocar cansancio en el espectador, arrastrado a una aparatosa aventura que no da respiro, que no deja tiempo para disfrutar del viaje.
El guion de ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’, escrito por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish, toma elementos de tres historias; la que se cita en el subtítulo, su continuación, ‘El tesoro de Rackham el Rojo’, y ‘El cangrejo de las pinzas de oro’ (asimismo hay guiños a otros volúmenes, supongo que con la esperanza de que serán adaptados al cine más adelante). Después de una excelente pieza de animación tradicional que acompaña a los créditos (que hará que más de uno se pregunte por qué no se hizo la película entera de esa forma, en lugar de optar por el “estilo Robert Zemeckis”), el relato nos sitúa en el mercadillo de una plaza pública, donde un artista (el propio Hergé) está haciendo un retrato a Tintin, dando lugar a una graciosa escena donde se compara un simple dibujo del popular personaje con la sofisticada creación “realista” de Weta Digital (de nuevo, más de un espectador se lamentará del camino elegido por el director). Cabe destacar que los personajes son una mezcla entre ambos mundos, intentan parecer verdaderos seres humanos sin despegarse por completo de los rasgos característicos que Hergé dio a cada uno de ellos. Lo mismo pasa con los decorados y los colores, más elaborados y auténticos, pero siempre con las viñetas como referencia.
Tintín (voz y movimientos de Jamie Bell) queda cautivado con la maqueta de un barco que nada más comprar, se la intentan quitar de las manos hasta en dos ocasiones. El muchacho se niega y cuando llega a casa intenta descubrir por qué es tan valioso el objeto que acaba de adquirir; tras una visita a la biblioteca, donde encuentra información sobre el navío, el Unicornio, descubre que alguien ha entrado en su apartamento y ha robado la maqueta. Sin embargo, no se han llevado lo que realmente buscaban, un pequeño pergamino escondido en el mástil, que cayó al suelo tras un incidente de su Fox Terrier, Milú, con un gato siamés (uno de los muchos guiños a otras historias de Hergé, el felino fue presentado en ‘Las siete bolas de cristal’). Con los ineptos detectives Hernández y Fernández (Simon Pegg y Nick Frost) ocupados en atrapar a un ladrón de carteras (Toby Jones), Tintín se enfrenta en solitario (bueno, con la inestimable ayuda de Milú) al misterio del barco, cruzándose con el malvado Sakharine (Daniel Craig). Escapando de sus esbirros, Tintín conoce al borrachín de Haddock (Andy Serkis), descendiente del capitán del Unicornio y clave fundamental para encontrar un formidable tesoro.

Se entiende lo que han querido hacer Spielberg y Jackson, y funciona en general, es un intenso entretenimiento palomitero, hay momentos extraordinarios (el plano secuencia en Marruecos) y visualmente es una delicia (ese aire a cine negro), pero no se puede evitar el desequilibro habitual de esta clase de mastodónticos proyectos, con un cuidado escrupuloso por detalles irrelevantes (las pecas en el rostro de Tintín) y un descuido incomprensible de la narración, de la coherencia de lo que se está contando. El mayor problema es su necesidad de lucimiento, de convertir cada minuto en algo espectacular (esa escena absurda de Tintín esquivando coches), supongo que por motivos comerciales, dando lugar a veces a situaciones excesivamente recargadas que terminan por resultar agotadoras. El humor facilón e infantil se acepta con resignación, parece inevitable en un producto destinado a todos los públicos, pero no veo necesario que haya tanto diálogo, se habla demasiado. Técnicamente, ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’ está un paso por delante de lo que se ha hecho hasta ahora en el terreno de la captura de movimiento, los personajes se mueven con más naturalidad y no resultan tan fríos, se atisba algo de la humanidad que intentan transmitir los actores. Pero sigue estando lejos de lo que se consigue con un (buen) film de carne y hueso, que es lo que se intenta suplantar.
Spielberg ve a Tintín como un Indiana Jones para niños, sobredimensionado y acelerado gracias a la animación por ordenador (impecable trabajo de Weta), lo que permite crear secuencias que se burlan de las leyes de la física y que resultarían prácticamente imposibles en una película de acción real, al mismo tiempo que se facilita la puesta en escena y la creación de atmósferas; ya no importan las condiciones climáticas ni hay que desplazarse para filmar una ciudad, todo se crea de la nada (también es útil si se va a rodar una serie de películas, no es necesario reunir al mismo reparto). Ahora bien, hay más de Indiana Jones en la música compuesta por John Williams que en el protagonista de ‘El secreto del Unicornio’, eclipsado por cualquier otro personaje que aparezca a su lado, en especial cuando es el divertido Haddock (Serkis vuelve a demostrar su talento siendo el alma de otro ser digital). Tintín no tiene el carisma de Indy, es un individuo aséptico que dependiendo del momento puede ser un muchacho ingenuo y curioso o un James Bond asexuado, no es un personaje definido con una personalidad atractiva, importante error en una película que pretende ser el inicio de una franquicia (claro que es mejor que esa cosa de los años 60). No se siente pasión ni riesgo en el diseño de esta eficaz montaña rusa que quedará obsoleta en unos años.

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